El verano suizo invita a refrescarse en lagos, ríos y piscinas. Pero el agua también puede ser peligrosa. En 2025, la Sociedad Suiza de Salvamento Acuático (SLRG) y el Consejo Suizo para la Prevención de Accidentes (BFU) registraron 43 ahogamientos mortales: 23 (53%) en lagos y 15 (35%) en ríos. Aunque esta cifra está por debajo de la media anual de 50 accidentes mortales en el agua, la realidad es clara: los adultos mayores y los jóvenes siguen siendo las poblaciones más afectadas. Conocer las reglas básicas puede salvar vidas.
Reglas especiales para niños
La primera y más importante regla de la SLRG tiene nombre propio: los niños solo deben ir al agua acompañados de un adulto, y los más pequeños deben estar siempre al alcance de la mano.
Esto no significa simplemente estar cerca. Significa no perderlos de vista ni un momento, sin teléfono, sin distracciones. Un niño puede ahogarse en segundos y en silencio: no siempre hay gritos ni manotazos. Los expertos recomiendan además:
Que los niños pequeños usen chalecos salvavidas homologados, no manguitos ni flotadores de juguete, especialmente en entornos naturales.
Enseñar a nadar a los niños lo antes posible. La SLRG y la BFU recomiendan que todos los niños completen el Wasser-Sicherheits-Check (WSC) antes de los 9 años, un programa que certifica que el niño puede rescatarse a sí mismo si cae a agua profunda.
Explicarles desde pequeños que el agua corriente, como la de los ríos, es diferente a la de una piscina: tiene corriente, temperatura variable y obstáculos ocultos.
Reglas generales de baño
La SLRG establece seis normas fundamentales válidas para cualquier entorno acuático:
No saltar a aguas turbias o desconocidas. Lo que no se ve puede esconder rocas, ramas, corrientes o profundidades inesperadas. Si no conoces el lugar, no te lances.
Nunca bañarse bajo los efectos del alcohol o las drogas. Estas sustancias alteran el equilibrio, la coordinación y la capacidad de reacción. Tampoco es recomendable nadar con el estómago completamente lleno ni completamente vacío.
No meterse al agua con calor. Después de tomar sol durante mucho tiempo, el cuerpo necesita tiempo para adaptarse al cambio de temperatura. Un salto brusco puede provocar un shock térmico o un corte de digestión.
Los colchones inflables y flotadores NO son seguros en aguas profundas. Son juguetes, no dispositivos de salvamento. El viento o la corriente pueden alejarte de la orilla antes de que te des cuenta.
Nunca nadar largas distancias solo. Incluso el nadador más experimentado puede sufrir un calambre, un mareo o una bajada de azúcar. Siempre es mejor tener a alguien cerca.
Reglas para ríos (SLRG)
La SLRG establece normas específicas para quien se adentra en aguas fluviales:
Solo los buenos nadadores deben aventurarse en aguas libres. Ríos, estanques y lagos naturales no son piscinas. Las corrientes, temperaturas y profundidades cambian sin aviso. Si no eres un nadador seguro y experimentado, quédate en zonas vigiladas.
Explora siempre los tramos desconocidos antes de lanzarte. Antes de navegar o nadar en un río que no conoces, recorre la orilla y evalúa la corriente, los obstáculos y las posibles salidas. Lo que no se ve puede ser letal.
La hipotermia es un riesgo real. Los ríos alpinos suizos, como el Rin (Rhein), el Aar (Aare) o el Ródano (Rhône), reciben agua de deshielo y pueden estar muy fríos incluso en pleno verano. El frío provoca calambres musculares que pueden impedir nadar. Cuanto más fría el agua, menos tiempo debes pasar en ella.
Si vas en bote inflable, chaleco salvavidas obligatorio. No es opcional. La corriente puede volcar una embarcación en segundos, y el chaleco puede ser la diferencia entre sobrevivir o no.
No superes la carga máxima de la embarcación. Cada bote indica su peso máximo. Superarlo compromete la estabilidad y el control en corriente.
No ates los botes entre sí. Los botes unidos pierden maniobrabilidad. En un río con corriente, eso puede llevarlos directamente hacia un obstáculo sin posibilidad de reaccionar.
¿Qué hacer en caso de emergencia?
Si ves a alguien en peligro en el agua, el número de emergencias en Suiza es el 117 (policía) o el 144 (ambulancia). El número europeo de emergencias 112 también funciona desde cualquier teléfono móvil.
No te lances al agua si no eres un nadador experto y entrenado en rescate. Busca un objeto flotante: una cuerda, un colchón, una botella y lánzalo a la persona para que pueda agarrarse mientras llega ayuda.
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