El conflicto en Oriente Medio ensombrece el verano de la hotelería suiza
Dos de cada tres hoteleros cierran un buen invierno, pero las reservas estivales caen y la patronal pide al Gobierno mantener el apoyo al sector
La asociación del sector hotelero suizo, HotellerieSuisse, ha publicado esta semana su sexta evaluación trimestral de la situación, un termómetro clave del estado del turismo en el país. El balance es claramente bifronte: el invierno 2025-2026 cierra con buen sabor de boca, pero las perspectivas para el verano se han ensombrecido de manera notable.
Un invierno mejor de lo esperado
Cerca de dos tercios de los hoteleros consultados se declaran satisfechos o muy satisfechos con la temporada de invierno, especialmente los establecimientos del arco alpino. Las difíciles condiciones de innivación, marcadas por nevadas tardías e irregulares, no han logrado empañar el balance: la rápida diversificación de la oferta hacia actividades alternativas al esquí, desde el bienestar hasta el turismo gastronómico y de naturaleza, ha permitido a muchos destinos compensar la dependencia histórica de la nieve. Es una señal del cambio estructural que el sector lleva años acometiendo para adaptarse al calentamiento de los Alpes.
Un verano bajo amenaza geopolítica
Las perspectivas para los meses cálidos, en cambio, preocupan a la patronal. Los hoteleros reportan un aumento de cancelaciones y una caída de las nuevas reservas que HotellerieSuisse atribuye de forma directa al conflicto en Oriente Medio. La asociación advierte además de un cambio de comportamiento en la clientela internacional: la tendencia a reservar con muy poca antelación se ha intensificado, lo que dificulta la planificación de plantillas y suministros y obliga a los establecimientos a operar con un margen mucho más estrecho.
Metodología y representatividad
La encuesta, realizada entre el 27 de marzo y el 7 de abril de 2026, recoge la opinión de 268 de los cerca de 2.000 hoteles afiliados a la patronal, una muestra que la asociación considera representativa de los distintos perfiles regionales y de tamaño del sector.
Presiones estructurales que no ceden
A los factores geopolíticos se suman dos vientos en contra que el sector arrastra desde hace años. El primero es la escasez de personal cualificado, una constante en hostelería, restauración y servicios de pista que se ha agravado con la salida de trabajadores tras la pandemia. El segundo es la fortaleza del franco suizo frente al euro, que encarece artificialmente las estancias para los visitantes europeos, el principal mercado emisor del país junto con el doméstico, y reduce el poder adquisitivo de quienes finalmente viajan.
HotellerieSuisse hizo un llamado a la Confederación y a los cantones que mantengan el apoyo a la promoción turística internacional, agilicen la reforma de las condiciones marco del sector y refuercen las políticas de formación profesional. Su mensaje es nítido: un buen invierno no salvará el año si el verano se desinfla.